jueves, 5 de julio de 2018

Invierno

En incipiente invierno, la tenue llovizna que destila el cielo
empapa aves que emprenden vuelo.
En mi voz, un intento de compás entonado
recita un salmo inspirado.
En mi corazón, el calor de un café
mantiene despierta mi fe.
En mi vista, éste par de ojos
refleja la profundidad de diez mares rojos
En mi mano, un bolígrafo oscuro
plasma mis cavilaciones en un papel puro:
¿Será ésta la -quizás última- lluvia profetizada?
¿Seremos nosotros esas aves de una generación empapada?
¡Bien pueden éstas voces despertar de su letargo al mundo!
¡Al son de salmos trastornar al cimiento más profundo!
¡Oh, si se conmovieran nuestros corazones!
¡Oh, si aquella fe contendiera contra nuestras humanas pasiones!
Porque todas las lágrimas de nuestras huidas
en Su redoma serían contadas y vertidas.
Porque sobre éstas barrosas manos de hombre redimido
la responsabilidad de blandir la Espada Escrita ha recaído
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"¡Oh, aquellas inquietas calmas
  cuando se redimió a nuestras almas!
  ¡Oh, aquel supremo llamamiento
  de Su Omnisciente pensamiento!"

martes, 21 de marzo de 2017

Desierto

"Anda y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: Así dice Jehová: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada."

Jeremías 2:2 


Cuando escapé de la esclavitud,
hubo persecución, fuego, mar, milagro y actitud.
Entonces confíe en la esperanza, acepté mi redención.
Corrí al desierto, dejé a mis angustiadores en su perdición.

Mi lengua se deshacía alabando
y mi cuerpo, rendido, adorando.
Cadenas que cayeron,
mis culpas ya no existieron.

Habiendo dado la espalda a mi pasado,
fuego del cielo como guía nocturno me fue dado,
nube divina que de día me guardó y bautizó,
viandas y bebidas que me saciaron. Mi espíritu resucitó.

En mi necedad, incapaz de entender mi libertad,
no supe guardar mi confianza, mi lealtad.
Mas no fue por siempre la reprensión, me fue dado honor.
El tiempo de una generación duró el primer amor.

Aquellas fuerzas de joven en épocas de amores,
devoción íntima que a diario me impulsaban a darle loores.
Tantas veces le tenté y me rebelé. Lo enojé. 
pero me perdonó cuando me humillé.

Hoy duelen las cicatrices de las pruebas que perdí,
Hoy recuerdo su dulzura. Hoy soy vejez y niñez. Hoy sonreí.
Generación llamando a generación con lágrimas y una palabra: Desierto.


miércoles, 31 de agosto de 2016

Razón e Intuición: Revolución (Ensayo)

     Desde que acabaron la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, debido a los horrores que generaron la proliferación de las ideas revolucionarias fascistas, nazistas y comunistas en las mentes juveniles, la vida transcurre en una sociedad que se comporta de manera muy politizada, que suele hallas formas para evadir responsabilidades a la hora de enfrentar los problemas, que se autodefine como liberal y reprime las innovaciones o revoluciones que impliquen una perturbación del statu quo moderno. Esta es una época donde la diplomacia repudia el pasado y desconfía del futuro, en donde el ser un adulto maduro, educado y tolerante ha devenido en extremos de materialismo, egocentrismo y prepotencia, donde se proclama igualdad, integración, fraternidad, globalización, democracia y demás valores morales que suelen repetirse en cada discurso proselitista solamente para ser usados como herramientas para ganar adeptos. Es un época problemática en la cual los jóvenes empiezan a tener un protagonismo notorio que genera recelos por parte de la generación en el poder.

La problemática que se vive hoy en día se viene gestando desde el inicio de los tiempos con las cada vez más importantes y determinantes intervenciones juveniles, a favor o en contra de sus respectivos predecesores, en todos los ámbitos de la sociedad existentes. Y es que esas ganas de ser reconocidos, de romper con los esquemas y las tradiciones, de hacer gala de su buena voluntad, de su pasión, de su misma inexperiencia, de mostrar que tienen poder, de destacar, de impulsivamente querer cambiar el mundo de la noche a la mañana, de hacer lo que nadie nunca antes ha hecho, de vivir, de dejar atrás las formalidades, de renunciar a las máscaras y etiquetas sociales, de no dejarse guiar por la razón si no por los sentimientos, de ser como son sin que haya alguien que los señale o recrimine, esas ganas de hacer todo y nada al mismo tiempo, de ir más allá de los límites, entre tantas otras cosas, son los factores que han determinado la desconfianza por parte de los adultos cegados por la razón y carentes de instintos hacia estos jóvenes cegados por la intuición y carentes de madurez.

     Habiendo explicado esto queda un par de preguntas: ¿qué pasaría si ambas características, el raciocinio y la intuición, se unieran en una sola persona? La idea no es nueva pero pocas veces ha sido analizada con cabalmente y tratar de aproximarse a una respuesta es el objetivo de éste ensayo. 

     Fallar es fácil y divertido; dudar, cuestionar pero no solucionar es aun más sencillo; ser indiferente, mirar hacia otro lado y culpar a las autoridades es lo más común; intentar conciliar las virtudes que nos enseña la moral con la tentación del día a día es casi imposible; criticar, protestar, hacer revoluciones sin causa alguna, es algo a lo que se han dedicado las últimas generaciones. Este es el motivo por el cual las verdaderas revoluciones juveniles, aquellas que surgen por el dolor de lo que se ha perdido y el temor a perder lo que se tiene, es que suelen caer en oídos sordos de adultos con la capacidad y la experiencia suficientes para conciliar el sentimentalismo revolucionario junto a las virtudes del raciocinio usando como filtro lo segundo para purificar lo primero y que aun así se rehúsan a hacerlo por una simple razón, porque “…no se ve verdaderamente más que con el corazón. Para los ojos, lo esencial es invisible.”  (Exupery, 1943)

Pero, ¿qué es la razón?, la razón es una capacidad única del ser humano que le permite a este estar por encima de todos los seres vivientes en la faz de la Tierra y que consiste en discernir los pensamientos, controlar los instintos, solucionar problemas y ejercer también el dominio sobre su propio cuerpo. La razón, entonces, significa que el ser humano, poseedor de múltiples virtudes, es el ser superior que demuestra sus facultades privilegiadas cuando puede congeniar el instinto innato de supervivencia y conservación con la capacidad que le permite dominarlos y utilizarlos para lograr un fin correctamente determinado. Ahora bien, la razón es algo que implica más que un concepto  tan simple como eso: el uso de la razón en términos más científicos se podría definir como un proceso psicológico con implicancias, a veces, físicas que compromete al cerebro y alguna sustancia metafísica indeterminada conocida como "mente" y que se halla dentro del mismo, con el propósito de hacer el ciclo vital humano un tanto más acorde con los límites socialmente aceptados de la coherencia. Podemos determinar entonces, a partir de esta breve definición que ni los adultos  ni los jóvenes cumplen cabalmente con estos requisitos y por lo tanto no son usuarios asiduos de la razón.

“Eres responsable de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa…” (Exupery, 1943), con esas palabras, el autor, termina de plantear una interesante tesis.
Hoy en día las revoluciones irresponsables e irrazonables están llenas de jóvenes que repiten lemas y frases que piden y reclaman libertad e igualdad con cierta dosis de razón pero con demasiada inocencia que roza la estupidez. Quieren tener poder sin enfrentar las consecuencias, sin responsabilidades, sin consecuencias. ¡Quién nos diera que viviera aún el genio Napoleón Bonaparte!, claro ejemplo histórico que encarnó los ideales de libertad, razón, intuición y responsabilidad, que cada vez que cayó, se levantó, que dejó plasmada la verdad que se esconde tras los telones que se van tejiendo mientras se lleva a cabo cada revolución, en una inmortal frase: "En las revoluciones hay dos clases de personas; las que las hacen y las que se aprovechan de ellas". Esto quiere decir, las personas que propician las revoluciones a menudo son los jóvenes tontos que quieren cambiar y los aprovechadores son por lo general aquellos gobernantes ineptos que, como se dijo al principio, solo son oportunistas que siempre prometen y nunca cumplen, que tan solo quieren seguir en el poder por una ambición política y/o económica egoísta.

Entonces no es una cuestión meramente de edad sino más bien de voluntad; los instintos, las emociones, la razón y la responsabilidad. En "El Principito", libro magnánimo del inigualable Saint Exupery quien fuera un genio escritor y también aviador que vivió de cerca las barbaridades de las guerras mundiales; se condena tácita pero enérgicamente las revoluciones sin sentido y se propone en aquel diálogo entre el zorro domesticado por el protagonista y este último, donde  conversan sobre la importancia del corazón, de los ojos, de lo esencial, de la vida;  una unión de virtudes en pos de la paz mundial.

Hoy, casi medio siglo después de la primera publicación de éste libro, si Saint Exupery se levantara, tendría ganas de volver a desaparecer tal cual su amado principito. Probablemente nunca un escrito literario sea suficiente para analizar con la debida profundidad estos temas, pero se puede dejar una reflexión: Dios creó al hombre como un ser racional pero el hombre se fuerza a convertirse en un ser no razonable, una revolución solo triunfará cuando todos sus actores decidan unirse con medios correctos para lograr un fin legítimo.


Nota: Ensayo elaborado por Johnny Vásquez, autor del presente blog en el año 2012 cuando cursaba el primer ciclo (2012-I) de la carrera de Derecho Corporativo en la Universidad ESAN, escrito en calidad de Trabajo Final del curso Pensamiento Crítico dictado por la profesora PhD (c) Varinia Bustos.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Sufrimientos de mi alma

Hubo momentos
en que tuve sufrimientos,
en que me atacaron oscuros remordimientos,
en que retumbaron mis más profundos sentimientos.

Mi corazón
lo escondí en duro caparazón
lejos de la razón,
en un mundo de ilusión.

Mi mente se quedo inconsciente de verdad
y yo me convertí en un indolente sin piedad;
con mis ojos ciegos de maldad
me quedé esperando en
una eterna soledad.

Todo sucedió literalmente,
con el poder de la mente.
Si supieras lo que se siente
¡Oh, mi amor! cuídate de que el demonio te tiente.


martes, 21 de abril de 2015

Añoranza de Resurrección

(Escrito en 2014, para kcm)
Y es que ahora estamos cada quien en la antípoda respectiva de este semiesférico planeta. Estamos doliéndonos con la turbación del desencanto que provocó la ruptura de una promesa eterna. 
No, condesa mía, ya no tengo el poder para reconquistar el feudo más profundo de ese inerte corazón al que antes estaba ligado mi suspirar, estoy indefenso, proclive a sumirme en la desesperación más abrumadora.

Camina hacia mí, sin prisa, sin pausa, yo te espero, mi corazón no ha reemplazado aún la habitación en que te alojó cuando más lo necesitabas y temblabas como lo haría una campana de catedral mientras va marcando la hora para sus feligreses.

Vuelve a la vida, existe de nuevo, puedes emanciparte del reino oscuro que es la nada y la muerte, ¡vamos! quiebra con ahínco las cadenas de rencor que te atan presionándote hasta asfixiarte, despliega aquellas hermosas alas que mostraste hace poco menos de una década, levanta el vuelo y retrocede los pasos que anduviste errante para perderte.

Un día, una noche, una tarde, una mañana, quizás un café bajo la lluvia, no necesitaremos más tiempo para que te convenzas de que nuestra amistad no tiene fecha de caducidad, te mostraré el origen de la separación entre naturaleza e imaginación, conocerás los bordes que limitan la más sublime locura de aquel sórdido racionalismo.

En tu huida me arrebataste las llaves y colocaste candados, minas, cercos, fortalezas; sé que ni luz ni sonido te alcanzan ahora en lo más hondo de la sima, pero aún es posible que percibas mi sentir. Ven, amiga, hermana, mujer humana.


sábado, 7 de septiembre de 2013

La Discriminación Racial (Breve ensayo)


La discriminación racial es  una de las tantas formas de discriminación que existen y también una de las más comunes. La discriminación racial es practicada por todas aquellas personas, grupos y/o instituciones que, según su punto de vista, son la raza superior, la raza dominante, la raza más fuerte, o simplemente la mejor de las razas.

Entonces a pesar de lo común e insignificante que puede parecer este problema, es más profundo de lo que parece puesto que en una sociedad global, democrática y defensora de la libertad como la de hoy en día, aún subsisten los prejuicios de hace siglos atrás en los cuales la desigualdad era algo común y natural.

La discriminación racial puede ser leve (como mirar mal a una persona de piel oscura) o grave (como agredir verbal, psicológica o físicamente a una persona de otra raza).

Dejando de lado los conceptos de cómo y qué es el problema, se debe resaltar lo más importante: ¿en qué consiste la solución?
Primero se empieza por reconocer, aceptar y sobre todo poner en práctica las acertadas creencias de igualdad social y racial, empezando por dar ejemplo y promover el cumplimiento de los  derechos y deberes inherentes a los seres humanos.

Aunque es difícil creer que con buenas acciones y creencias se pueda acabar con este problema, al menos existirá la satisfacción de que se intentó mejorar la sociedad y que llegara el día en que podrá vivirse en paz, tranquilidad e igualdad.


jueves, 23 de agosto de 2012

Tri-steza

Una tarde de garúa en un frío invierno.
Un cielo nublado.
Una húmeda vegetación.
Una vida nace. Una vida vive. Una vida se extingue.
Paz, calma y armonía, tristeza que me persigue y me apena.